De lo más profundo del hielo de la Antártida sale una señal. La Atlántida ha despertado. Los monumentos antiguos de todo el mundo, desde las pirámides de Egipto y Méjico hasta los yacimientos sagrados de China, están reaccionando a la crisis que se avecina. Los monumentos se están interconectando a través de los océanos. En la tierra cunde el pánico, porque parece que las señales procedentes de la Atlántida son el preludio de algo de mucha más envergadura... Dos ejércitos, el estadounidense y el chino, están a punto de entrar en guerra por el control de los enigmas, codificados en fragmentos de cristal rescatados de la ciudad hundida. La humanidad ha tenido doce mil años para interpretar las claves... Ahora al mundo solo le queda una semana.
Lorenzo Silva narra la historia de un hombre que huye de su destino.
Juan Galba se cree a salvo en su tranquilo empleo en un balneario. Hace ya una década que disolvió la sociedad criminal que formaba con su gran amigo, Pablo Echevarría, muerto en extrañas circunstancias. Pero un día se presenta en el balneario Claudia Artola, la viuda de este. Lleva consigo unas cartas que obligarán a Juan a volver, muy a su pesar, a los manejos ilícitos. Por una lealtad no exenta de culpa, deberá proteger a Claudia de una implacable persecución y resolver un escabroso crimen. Pero lo que Juan no sospecha es que tras la sucesión de cadáveres y asesinos, se perfila una venganza perfectamente trabada.
Una apasionante, vertiginosa y original novela policíaca en la que el enigma encuentra al detective y no al revés. Desde la misma premisa, nada es lo que parece y los personajes casi nunca muestran su verdadero rostro. Una reflexión sobre la absolución que quizá merezca toda acción humana y sobre la condena que pesa, por el contrario, sobre sus consecuencias.