En primer lugar, quiero dejar una cosa bien clara: esto no es un diario. Ya sé lo que pone en la portada. Mira que cuando Mamá lo fue a comprar le pedí DE MANERA ESPECÍFICA que si compraba una libreta no tuviera el rotulito de diario.» Greg Heffley tiene doce años y su madre le compra un diario que abarcará un
curso escolar: de septiembre a junio. Conoceremos a Greg a través de las hilarantes y enternecedoras desventuras que narra e ilustra en su libreta. Estamos ante un retrato cómico de la vida, la voz y las costumbres de los niños preadolescentes. Este debut hará a todo el mundo troncharse de risa.
Colección: Ala Delta Serie Azul; 93 Edad recomendada: A partir de 8 años
Paula conoce a Esmeralda, una niña gitana que le vende una linternita y le segura que es mágica. Cuando Paula la prueba por la noche no encuentra nada mágico en ella. Se reencuentran en el colegio de Paula, pues Esmeralda acaba de entrar a su misma clase. Por casualidad, deben hacer juntas un trabajo sobre los orígenes de sus familias. Juntas recuperan las historias de las dos familias y la de Esmeralda resulta ser muy dramática. Su abuela les habla de los días que vivieron en Europa y estalló una guerra.
La urdimbre argumental de 'Apariciones' combina tres secuencias paralelas aunque complementarias: en una, se nos adentra en la relación sicalíptica de una mujer con su amante, participada por la mirada indiscreta de la hija de ella; en otra, dos monjas se flagelan en pos de la unión con Cristo preconizada por su confesor, mientras que, en la tercera, penetramos en el imaginario de la autora que escribe ambas historias proyectando en sí misma la voz de sus personajes -que se entrecruzan e intercambian sus roles-, así como en su propia relación amorosa. Por medio de fragmentos que basculan entre la orgía y la ascesis y que se van uniendo en un brocado de enorme ambición estética, Glantz nos entrega un texto bello y perturbador sobre los límites del cuerpo femenino que supera el esquema de la novela erótica moderna, de Tanizaki a Bataille, y explora las fronteras que separan lo sacro y lo profano, la violencia y el éxtasis, el placer y la mortificación.