Drames rurals aplega dotze contes que articulen un mostrari representatiu de la sensibilitat de Víctor Català, propensa a mostrar, amb intensitat dramàtica, la cara fosca de la vida rural. És també una mostra de la seva creativitat, de la seva habilitat descriptiva i del seu domini de la llengua.Núria Nardi, és catedràtica de Llengua i Literatura catalanes a l'enseyament secundari. Entre els estudis que ha dedicat a l'obra de Víctor Català cal destacar l'edició crítica de Solitud.
Después del éxito mundial de El abuelo que saltó por la ventana y se largó, el autor vuelve a deleitarnos con una novela tan desenfadada como llena de sorpresas. Con su fecunda imaginación y su sentido del humor surrealista e irreverente, que no deja títere con cabeza, ha ideado una historia trepidante que arremete contra la hipocresía de la clase política al tiempo que ilumina la cara oculta de la historia oficial. En esta ocasión, la improbable heroína tiene su origen en el barrio de Soweto, el tristemente célebre gueto de Johannesburgo. Corren los años setenta, en pleno auge del apartheid, cuando Nombeko Mayeki, condenada a una vida de infortunio y con altas probabilidades de que ésta acabe a una edad temprana ante la indiferencia de sus semejantes, encuentra un resquicio para escapar de su aciago futuro. Dotada de un intelecto fuera de serie, e impulsada por la fuerza de un destino que ejecuta las piruetas más extrañas, el azar propulsa a Nombeko lejos de su entorno de miseria y la encarrila en un asombroso viaje en el que se topará con personajes de toda índole y pelaje, desde un falso especialista en física nuclear y un agente del Mossad con ánimo de venganza, hasta un rey de Suecia con rostro humano y una joven antisistema en permanente estado de ebullición. Así, la genial Nombeko recorrerá un insólito itinerario, repleto de emocionantes peripecias, hasta convertirse en una mujer clave para la supervivencia de la humanidad y, a la postre, descubrir su lugar en el mundo en las frías tierras escandinavas, un sitio con el que jamás se habría atrevido a soñar.